jueves, 17 de octubre de 2013

ESFERA

La pregunta no es si es posible ver el futuro, sino más bien si conviene o resulta deseable hacerlo. O si no sería preferible entender el tiempo como lo que realmente es: la armonía de ciclos eternos y órbitas continuas que giran transformándose en instantes, pulsaciones y latidos sin principio, sin final, sin métrica ni torpes conteos ni delimitaciones divisorias. Las sorginak atisbamos tan solo un intervalo del orbe temporal, un soplo de su inconmensurable esencia, y ello nos basta. No oteamos innecesariamente sus horizontes ni vivimos fuera de su influencia. Tampoco desperdiciamos esa visión ni utilizamos tal sabiduría con propósitos nefarios. El poder de las brujas para acceder al porvenir no entraña sortilegios ocultos ni encantamientos herméticos. Es un poder íntimo y peculiar que se hermana con el vaivén de las mareas, la intensidad de los ciclos lunares, la memoria colectiva ancestral, las brújulas del tiempo y la benevolencia de la Diosa. Nos ayudamos de instrumentos, es cierto, pero son solamente ecos y resonancias que confirman nuestros ensalmos y fortalecen nuestros augurios. La esfera ambarlunar revela no el futuro, sino el secreto del pasado, que es, en realidad, la llave del porvenir. 
 [LCV Paréntesis26] (17oct13)

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