lunes, 20 de mayo de 2013

CELEBRACIÓN DE ELLA I



Cuerpo: la más bella morada
que habitar pueda la imaginación.
Placer: resurrección del cuerpo.
Arroyo donde nada el deseo, su llanto.

Celebración de ella  (Adonis. En Árbol de Oriente. Antología poética, 1957 - 2007, Visor de Poesía. )
 



domingo, 12 de mayo de 2013

UN SIGNO TUYO...



“Un signo tuyo busco en todas las otras,
en el brusco, ondulante río de las mujeres,
trenzas, ojos apenas sumergidos,
pies claros que resbalan navegando en la espuma.
De pronto me parece que diviso tus uñas
oblongas, fugitivas, sobrinas de un cerezo,
y otra vez es tu pelo que pasa y me parece
ver arder en el agua tu retrato de hoguera.
Miré, pero ninguna llevaba tu latido,
tu luz, la greda oscura que trajiste del bosque,
ninguna tuvo tus diminutas orejas.
Tú eres total y breve, de todas eres una,
y así contigo voy recorriendo y amando
un ancho Mississippi de estuario femenino.”

[Pablo Neruda]


sábado, 11 de mayo de 2013

AULLIDO





Las sorginak tenemos una ventaja: nos es permitido aullar. Pocas expresiones de tal libertad existen. Un aullido desde las vísceras, que hace vibrar la sangre y el músculo, que potencia la conexión y hace eco a lo largo y ancho de la cordillera que nos alberga.
Un fragor que equilibra líquidos y humores, aclara gargantas y retinas, seca rescoldos de ira y limpia el cansancio. Un bramido que purifica el estremecimiento que nos recorre cuando el fin se aproxima, la transmutación aguarda y la sangre de la bruja pulsa pendular entre el terror y la vida. En las noches de luna llena armonizamos nuestros aullidos con los de la manada hermana que nos toca en turno acompañar. En la soledad de nuestros páramos personales, o bajo el abrazo protector de nuestra madriguera, o bailando arreboladas y triunfantes en el Aker Larre, aullamos.
Cuando sostenemos contra el horizonte el pesado amuleto de crisoberilo mientras que el talismán de ambarluna acecha el instante de romper en fulgores líquidos y destellos incandescentes, aullamos. Y aullamos de madrugada anunciando la llegada del Akerbeltz, cuando la luna eclipsa al sol en conjunción con la constelación indicada, cuando la superficie rocosa de la tierra y el oleaje del mar reflejan el tumulto estelar y el corazón se estremece en latidos desbordados ahuyentando la indiferencia que es prólogo del olvido. [Paréntesis23] (11may13)
 

VIAJE EN GLOBO



Algunos dirían que usurpé indebidamente el lugar de Passepartout, pero no fue así. Él galantemente me lo cedió e incluso me prestó su traje, corbata y bombín. No que yo pueda hacerme pasar por un hombre, cosa que tampoco era el objetivo. Se trataba de cumplir con las obsesiones de Phileas Fogg, caballero de hábitos inmutables, costumbres incorruptibles, manías sempiternas y actos llevados a cabo con precisión matemática y cronométrica. Si quería acompañarle en este inusitado viaje en globo, me vestiría con el uniforme de Passepartout y pasaría (y pasearía) así por todas partes sirviendo a Mr. Fogg, atendiendo sus caprichos y resolviéndole a fin de cuentas los obstáculos y las vicisitudes del camino. No me importó hacerlo, pues nada hay comparable a escuchar el susurrante aletear de centenares de mariposas encargadas de conducirnos por derroteros inciertos al ritmo del viento y de los ciclos lunares.  [Paréntesis22] (8may13)