domingo, 9 de diciembre de 2012
Es en la soledad de la noche – de ciertas noches - cuando la bruja se deja ir en sus anhelos más recónditos, secretos y oscuros. Durante la transición de la luna entre sus fases menguante y balsámica, en el final inminente de su ciclo, la sorgina busca el lugar adecuado, lanza el hechizo que lo purifica, lo separa del plano de la realidad y marca sus fronteras y territorio con el fulgor de su amuleto de ambarluna.
Sabe que sólo así estará completamente protegida de miradas nefarias y ensalmos contrarios y podrá entregarse de lleno a sus cavilaciones y rituales propios; al placer oculto de sus encantamientos y alquimias en consorcio con las fuerzas de la naturaleza. Alcanzar ese lugar y aislarlo no es tarea sencilla ni frecuente. Ni siquiera está permitido a nuestros consortes acercarse y, aunque quisieran, no podrían atravesar el conjuro. Así osamos esperar la réplica del Poder. Así nos entregamos a sus inesperadas respuestas y dulces cadenas.
[Paréntesis14] (9dic12)
viernes, 7 de diciembre de 2012
Parecería que me escondo, pero no. Sabes que es sólo un juego. Cuando desparezco momentáneamente, no estoy lejos y nunca tanto que no me alcance tu voz y me sujete. Es el juego de tu voz y mi obediencia.
Su sonido de madrugada, susurro insistente y sabio para que despierte a tu calor, es una fina cadena de espejos de ambarluna que largas para que me aleje hasta dónde ya no quiero seguir y me devuelvas, jalando suavemente de ella, para que yo encuentre el camino de regreso a tu piel. Tu voz me enseña palabras, me muestra lugares secretos, me conduce hasta tus manos, me revela.
Como aquel viernes, por ejemplo, que amaneció y el frío calaba y yo pude por fin arrebujarme en tus brazos. ¿Has notado desde cuándo adivinaba esa sensación? O como la noche anterior, caminando juntos sin tocarnos y sin embargo anhelando hacerlo al instante de llegar a nuestra habitación. El vestíbulo, eterno; el pasillo, inacabable; tu avidez, mi imán; mi respuesta, tu ternura. Todas las promesas confluyendo en instantes que se han quedado grabados en el rastro de nuestros besos y que saben a futuro…
[CónicasAmbarluna31] (7dic12)
viernes, 30 de noviembre de 2012
Recuerdo que no era viernes, sino un domingo irreverente y cálido que quería prolongarse en lunes resplandeciente y único, para devenir martes de descubrimientos… Me encontraba al pie del volcán y al borde del manantial sulfuroso, donde la presencia perenne de la primavera no es un truco publicitario sino un capricho natural de altitud, longitud y latitud. Me rodeaba el calor y el chirriar de las cigarras llamando a la lluvia. El dije de ambarluna lanzaba extraños reflejos tornasolados en juego de luces y aromas que se mezclaban con fragancias de magnolias y gardenias, el vaho de la extraña floración del sicomoro y el ligero picor en la nariz que produce el polen del roble.
Un lugar sagrado, dedicado desde la antigüedad al cultivo de las abejas, a la cosecha de la miel, a la fabricación de la cera y, sobre todo, a la decantación de una prístina y mágica jalea que nutre el exigente paladar de las futuras reinas de la colmena y antaño potenciaba las facultades intuitivas y adivinatorias de las sacerdotisas del culto ápico…
Te pedí que nos reuniéramos en un antiguo hostal perdido en las callecitas del centro. Tú estabas molesto, lo recuerdo, aunque luego supe que en realidad mi lejanía te había lastimado. Yo quería hacer las paces, restañar la herida del descuido, retribuir mi frialdad. Dejarme envolver por la fragancia ambarlunar y el sonido de tu voz. Rendirme a la atracción incandescente de tu piel, a la caricia de tu mirada. Regresar a ti y acercarte a mí.
Asomada al balcón, aspiré todas esas fragancias y te escuché decir mi nombre. No pude no sentirme una vez más cautivada por tu talla imponente, esa espalda que me invita a trepar por ella, tus brazos tan conocidos de mi talle, tan requeridos por mi cintura, círculo poderoso que me aísla del mundo mientras yo me fundo en tu pecho y respiro al unísono y escucho el retumbar de tu corazón. Una vez más entregué cada prenda sin recato, sin negarte ni una sola de tus peticiones, aceptando tu fuerte suavidad…
Escribo esto para que lo leas y no olvides, en tu ausencia temporal, quién estimula mis anhelos.
[CónicasAmbarluna30] (30nov12)
martes, 27 de noviembre de 2012
miércoles, 21 de noviembre de 2012
El teatro quedó a oscuras y una línea de luz se convirtió en alfombra de sangre. Mi última representación. Me sentí sola en medio de los demás bailarines, tan sola como debía sentirse la figura central. Presente pero olvidada, queriendo saber más de ella misma sin saber nada de mí. ¿Cómo podré interpretarla? - me pregunté. La diosa creadora, auspiciadora. El alivio cuando supe quién debía ser no duró mucho. Busqué en mí y salí al escenario.
Yo, la unión y el equilibrio entre los opuestos. Sí puedo hacerlo – me dije - y no tiene nada que ver con lo mucho que he ensayado, con las veces que he representado el mismo papel, sino con el eco en mí del bramido del mar y el resuello de la tierra. Luego dudé; quizá yo debería representar a Pandora, la de las mil cajas que traerán el diluvio. Pero la energía masculina me desbordó, los tambores batieron en mi estómago y las flautas silbaron en mi garganta. Una vez más consideré mi decisión de no bailar jamás, para olvidarla casi de inmediato y emprender los primeros pasos, el armonioso movimiento de mis brazos, la cadencia de mis muslos y sobre el suelo la caricia de mis pies. Yo, reflejada mil veces en el juego de los espejos. [Paréntesis] (21nov12)
lunes, 19 de noviembre de 2012
Quizá no recuerdes nuestro encuentro en aquel otro mundo, un paso y luego otro en el pasillo flanqueado de espejos, la ropa que se iba quedando por el suelo como una segunda piel descartada – desnudez repetida al infinito -, el aroma del mar que colgaba del techo, las suaves gotas de sudor que acompañaban nuestros dedos, el sabor salvaje de los besos que nos dimos. Yo no lo he podido olvidar. Se me ha quedado el gusto por ti en la lengua.
viernes, 16 de noviembre de 2012
“Regálame un pensamiento de cuando en cuando”, me dices… ¿Aceptas las madrugadas en las que todos mis anhelos se concentran en que suene el teléfono? ¿Te sirve lo que escribo y, sobre todo, lo que se queda en el tintero? ¿Quieres mis latidos y pulsaciones, mi respiración, mis continuas operaciones límbicas, las conexiones a chispazos de mis neuronas? Te ofrezco todo eso y también mi piel, la caricia de mi boca, el deleite de mis manos, el abrazo de mis muslos, la humedad de mis labios… Por lo demás, no puedo regalarte lo que es tuyo.
[CrónicasAmbarluna28] (16nov12)
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